Matar y guardar la ropa (Carlos Salem)

Matar y guardar la ropa (Carlos Salem)

Absolutamente deliciosa. Una novela clásica de misterio al estilo de los diez negritos de Agatha Christie: reunimos a todos los ‘sospechosos’ en un mismo lugar apartado y tiramos del hilo.

Sólo que todo cambia: el lugar es un camping nudista para gente bien y los protagonistas en lugar de ser meros desconocidos, son todos conocidos y todos ellos a través de Juan García García o Número Tres o el capitán pirata: su ex-mujer, sus hijos, el nuevo novio de su ex, el poli que lleva años persiguiéndole, algunos compañeros de ‘trabajo’ y un amigo de la infancia. Todos salvo Yolanda…

A partir de esta premisa, Número Tres, el mejor asesino a sueldo de la empresa tiene que descubrir quién está en su contra, de quién se puede fiar y de quién no. ¿Quién va a morir? Habrá alianzas con el diablo, amor, sexo, grandes palabras y enseñanzas de todo tipo, algunas políticamente correctas (con su hijo, otras no tanto, con su hija). Todo ello en una novela que me ha enganchado desde el principio y que se ha dejado leer del tirón. Giros imposibles, otros más esperados. El final, un poco tópico, quizás sea lo más flojo, salvo por … (no, no haré el spoiler).

No había leído nunca a Carlos Salem pero le escuché en el maravilloso Inverso 2010 (se acercan a ser las mejores tres horas de mi vida, con todos esos grandes poetas y performances de la sala Clamores): Ver la actuación.

Todo en orden. En el camping nos esperaban. Reservas y pago por Internet a mi nombre. Hasta tenían la matrícula de mi coche y los nombres de los niños. Eso me molesta, pero no puedo hacer nada, no todavía. Por otra parte, me tranquiliza. Si tuvieran intención de hacerme participar en una entrega, hubieran usado cualquiera de las personalidades a prueba de policías desconfiados que he utilizado decenas de veces.
Pregunto por Leticia pero en el ordenador no consta ninguna reserva con sus datos. Cruzo los dedos mentalmente: que sea un error, que por una puta vez la máquina del Número Dos se haya atascado. Estoy a punto de preguntar por la matrícula de su coche pero no me parece prudente.
Los niños están eufóricos, pero aún adormilados. Llegamos hasta la parcela y Leti toma posesión, señalando dónde irá mi tienda y dónde la suya. Exige distancia, por si te encontramos novia.
No parece asombrada de las pocas personas que caminan hacia los servicios con toallas en las manos y completamente desnudas. Antoñito duda un momento y después se quita la ropa.
—No seas bobo, nene —decreta Leti—. Todavía no, ¿no ves que tenemos que ir a desayunar y en el comedor sí que hay que ir vestidos?
Ya se ha aprendido las reglas básicas del camping, enumeradas en los folletos que me dieron en administración. Vamos hacia el comedor y en el camino nos cruzamos con una pareja de rubias madrugadoras que van hacia la playa. Desnudas. Saludo muy formal y una de ellas se quita la gorra y me desea buenos días en alemán. Se ríe de mi cara, supongo. O de la erección instantánea que he tenido al verlas venir y que abulta mi pantalón corto de padre de familia en vacaciones.
—¿Qué ha dicho? —pregunta Antoñito.
—No sé, hablaba en francés, creo —comento.
—Eso no es francés, papi. Y nos habrá saludado —dictamina Leti.
Ellos no saben que hablo cuatro idiomas además de inglés y español. Es parte de mi vida secreta, de todo lo aprendido mientras me creían vendiendo papel higiénico y compresas en hospitales de media Europa.
Porque oficialmente, estoy empleado en la misma empresa para la que trabajaba Tony. No elegí esa tapadera, cuando me la proporcionaron hace ocho años. Pero me pareció justo. De alguna manera, por culpa de esa empresa me convertí en asesino a sueldo de la Empresa. En realidad, no sé para quién trabajo. Me pagan un buen sueldo, el que corresponde a un supervisor ejecutivo de primera clase. Todo legal, ningún problema con Hacienda. De hecho, hasta tengo un despacho en la empresa, pero no suelo ir más de un par de veces por semana. Mis salidas al extranjero para entregar pedidos coinciden con viajes verdaderos para visitar grandes hospitales, aunque casi siempre consta que me acompaña un ayudante, que es el que hace el trabajo burocrático y al que no conozco.
Supongo que la empresa forma parte del entramado de la organización, sea la organización que sea. Una multinacional con departamento de ejecuciones, o un gobierno. Tal vez el nuestro. O uno extranjero. Da igual, pagan puntualmente y tengo un seguro de vida cojonudo, que garantizará el bienestar y los estudios de los niños si algo me pasa. Y todos los meses, en un banco de Suiza, alguien deposita en una cuenta cifrada el triple de mi sueldo oficial y una suculenta prima por cada pedido entregado con éxito, que en mi caso suman trece.
Catorce, contando el hombre de ayer en el ascensor.
En realidad, son quince, pero jamás computé al viejo Número Tres.
Y en cuanto al prestamista de El Retiro, no cuenta. Al menos para mi historial profesional. Eso lo hice por un amigo. Y lo hice mal.

Cómo crear una novela. Planificación (Jean Larser)

Cómo crear una novela. Planificación (Jean Larser)

En este primer libro de la colección el autor da unas pinceladas sobre aspectos deseables a la hora de planificar la escritura de una novela: herramientas, organización, selección de lugares y personajes.

No obstante, se trata de minilibros (unas 50 páginas de las cuales 20 se van en ‘marear la perdiz’) que aportan alguna idea interesante. No obstante parecen que se financian también con autopublicidad, ya que aprovecha la oportunidad para mencionar los servicios de ayuda a la escritura y la edición que el autor ofrece. Y el texto está lleno de referencias a su propio blog para la ampliación de determinados contenidos.

No obstante por el precio del libro (creo que me costó alrededor de un euro a través de Amazon), merece la pena echarle un vistazo si estás interesado en estos temas.

Pídeme lo que quieras (Megan Maxwell)

Pídeme lo que quieras (Megan Maxwell)

Interesante novela erótica. Es más que posible que continue la saga, aunque de momento pasaremos a otros registros.

Hacia tiempo que no leía novela erótica (casi desde mi adolescencia, salvo el intento fallido con las sombras de Grey) y la verdad es que me ha gustado. No hay que pedirle más que lo que es pero al menos lo consigue, con ese tira y afloja entre ambos protagonistas (a veces un poco artificioso). El punto de vista, como nos tiene acostumbrado el género, es el de la mujer y aunque no hay realmente una relación de sumisión si que aparece algo similar. No pueden vivir el uno sin el otro pero es ella la que entra en los juegos de él. Del desenlace no digo nada, claro 🙂

Seguro que más de uno me ha visto contento al leer en el tren, jajaja.

Charlotte (David Foenkinos)

Charlotte (David Foenkinos)

Libro sobre la pintora alemana Charlotte Salomon. De origen judío y ya desde niña, su vida fue paralela al auge del nazismo en Alemania y su autoexilio en Francia coincidió con el inicio de la II Guerra Mundial. Pero todo esto lo podéis leer mejor en la Wikipedia.

Respecto al libro, dos cosas:
1. No me gustan las biografías.
2. Me encanta la forma de escribir de David Foenkinos: frases cortas sin enlaces. Unidas por la sonoridad de las palabras. (ver La delicadeza)

Así que no tengo muy claro como comentar el libro. Me ha gustado leerlo, pero en realidad no me estaba interesando demasiado el contenido.
[Inciso: no prejuzgo a la personas biografiadas, pero prefiero conocerlas por lo que han hecho. En el caso de Charlotte Salomon, sus pinturas y textos.]

Pero si tú eres de los que te gustan las biografías y la forma (casi) única que tiene Foenkinos de narrar sus obras, seguro que no te decepciona.

Si queréis os dejo un pequeño extracto:
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Una llama entre cenizas (Sabaa Tahir)

Una llama entre cenizas (Sabaa Tahir)

Primera parte de la serie “Una llama entre cenizas”, ¡qué poco original el título del primer libro! 😦

Por lo demás, sí es una buena novela fantástica-juvenil. De esas que me gustan, se leen de un tirón, te identificas con los personajes y te hacen pasar un buen rato sin más pretensiones.

La novela está centrada en un mundo de tipo medieval, con una cúpula formada por guerreros y el resto del pueblo sometido a poco más que la esclavitud. En este contexto la historia se dispara cuando los destinos de dos jóvenes se entrecruzan: uno proveniente de la élite de los guerreros y otro de la clases más atormentada. Y sí, el primero es un chico y el segundo es una chica.

[Inciso: me pregunto por qué en las novelas de tipo juvenil-fantástica no hay nunca o hasta donde yo conozco relaciones entre jóvenes del mismo sexo, siempre son chico-chica… ahí lo dejo]

Hay otro par de personajes que aparecen en la novela que hacen que las relaciones entre los cuatro sean un poco más complicadas de lo habitual; un par de personajes ambiguos de los que al final parece que sabemos algo más (ya veremos más adelante si la sensación es correcta o no); y una mala malísima. Lo reconozco, me gustan los personajes malvados. Sé que al final de la trilogía tendrá que ‘perder’ porque no deja de ser una novela tipo del género, pero mientras disfrutaré de sus maldades.

Y ahora, a esperar a que se publique la continuación. El título oficial parece ser “A Torch Against the Night” y según Amazon estará disponible a partir del 26 de abril del próximo año. Toca esperar.

Hijo de nadie (Sherrilyn Kenyon)

Hijo de nadie (Sherrilyn Kenyon)

Volvemos con Sherrikyn Kenyon y sus Cazadores Oscuros. Desde que escribí una reseña de los tres últimos (Aqueron, Bailando con el Diablo y La cara oscura de la luna) han pasado ya unos años. Entre medias, creo que fue a lo largo del 2014, en que tuve este blog sin nuevas entradas, me releí toda la saga de los Cazadores Oscuros hasta Styxx, el último publicado antes del que tratamos hoy. La verdad es que me han parecido fantásticos todos ellos.

Como en todos los libros de la saga la historia es: un héroe y una heróina; amor y atracción a primera vista; erotismo (en este y en alguno de los últimos me da la impresión que se ha reducido la cantidad de escenas eróticas, pero puede ser sólo una sensación y tampoco pasa nada por otro lado); malos malísimos que se encargarán de que no puedan juntarse.

En este caso el héroe es un demonio Caldegan, hermano de Thorn (al que conocemos de obras anteriores por ser un demonio ‘bueno’) condenado al exilio en un infierno gris.
La heroína es otra de las muchas mujeres de la familia de Selena, Amanda, etc. En este caso se trata de Josephine, la incrédula de la saga, quien pronto se va a tener que replantear sus creencias.

Y los malos quieren quitarle a Caldegan un objeto mágico con el que podrían conquistar el mundo.

Un libro para pasar un rato muy entretenido, aunque hay que decir que se supone que has leído algo de la saga. El de Aqueron y Styxx quizás sean los más ‘independientes’ pero el resto hay que leerlos en orden (empezar por el 25 no es una buena idea, jejeje).

La chica del tren (Paula Hawkins)

La chica del tren (Paula Hawkins)

Bueno, llevaba tiempo queriendo leer este libro y por fin me he puesto a ello. Tengo que reconocer que al principio me ha costado un poco. Quizás es porque los personajes parecen muy simples al principio y sólo los vas conociendo poco a poco.
Otra posibilidad es que al principio te duerma el traqueteo del tren: lo digo por experiencia, todas las mañanas cojo un par de trenes para ir a trabajar (no en Londres).

Pero según estás leyéndolo llega un momento en que te ha enganchado y no sabes por qué. Es una obra de novela negra en la que la policía no aparece más que en un par de escenas y su papel es poco más que dar impulso a la trama de nuestra protagonista, Rachel.
Y la ‘investigadora’ de esta trama no es una persona con un afán de resolver misterios o que se ve envuelto en la investigación porque le toca directamente. No, se trata de una persona gris, en la parte más baja de la sociedad, alcohólica y viviendo casi de la caridad que se encuentra con el misterio por casualidad.

Al final, veremos que las casualidades, como en toda buena novela negra, no existen…